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Crònica gastronòmica | Au Cadet de Gascogne: una mesa en el corazon de Montmartre.
convirtiéndose en parte del viaje. Au Cadet de Gascogne, en plena Place du Tertre de Montmartre, pertenece a esos sitios donde sentarse a la mesa significa también acercarse a una parte de la historia parisina. Au Cadet de Gascogne Un restaurante con historia La historia del establecimiento está ligada a la familia Borde. Según fuentes dedicadas a la historia de Montmartre, Henri Borde padre llegó al barrio con su familia en 1923 y compró un pequeño café en la Place du Tertre. Allí nació en 1928 su hijo Henri Borde. La familia procedía de Gascuña, y de ahí surgiría el nombre “Au Cadet de Gascogne”, evocando la antigua figura del hijo menor —el cadet— que debía marcharse a buscar fortuna lejos de su tierra.  Con el paso de los años, el restaurante fue creciendo junto con la fama internacional de Montmartre. En 1950 se amplió ocupando parte de un establecimiento vecino. Henri Borde hijo continuaría muy vinculado a la vida del barrio hasta su fallecimiento en 2002.  Hoy se encuentra en el número 4 de la Place du Tertre, rodeado de pintores, retratistas, pequeñas calles y esa atmósfera bohemia que ha hecho de Montmartre uno de los rincones más reconocibles de París.  Nuestra experiencia: París alrededor de una mesa Entrar en Au Cadet de Gascogne fue continuar nuestro recorrido por París de una manera diferente: a través de sus sabores. Nos sentamos alrededor de una mesa, levantamos las copas y, durante un momento, dejamos afuera las prisas del viaje. Entre conversación, fotografías, vino y platos franceses, aquella cena se convirtió en uno de esos recuerdos sencillos que después adquieren un valor especial. La cocina del restaurante mantiene platos tradicionales franceses. Su oferta incluye especialidades como sopa de cebolla, escargots, bœuf bourguignon, magret de canard, quesos franceses y postres, acompañados por vinos y, por las noches, música de piano y voz.  Y después llega el postre. Ese plato de Au Cadet de Gascogne, cubierto de frutos rojos, crema y chocolate, es también una fotografía de nuestro paso por París. El nombre escrito sobre la vajilla parece ponerle una firma al recuerdo. Porque viajar también es eso: recordar dónde estuvimos por aquello que compartimos alrededor de una mesa. Montmartre, vino y amistad Afuera continúa París. Los artistas de la Place du Tertre siguen pintando, las luces iluminan las calles de Montmartre y muy cerca se levanta el Sacré-Cœur. Adentro quedan las copas levantadas, los platos sobre el mantel y una fotografía que guarda aquel instante. Au Cadet de Gascogne no fue solamente una cena. Fue una pequeña parte de París que nos llevamos con nosotros. Y quizá esa sea una de las mejores razones para viajar: descubrir que la gastronomía también cuenta la historia de una ciudad. Caminando Fuerte Viajes, cultura y experienciIas. Caminando Fuerte.com. Carlos y FIdel
HISTORIAS GASTRONÓMICAS
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8/8/20261 min read




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