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La Ermita de la Caridad: un pedazo de Cuba frente al mar
Hay lugares de Miami que se visitan con los ojos y otros que se recorren también con la memoria. La Ermita de la Caridad, a orillas de la Bahía de Biscayne, pertenece a estos últimos. Para generaciones de cubanos, este santuario es mucho más que una iglesia: es un punto de encuentro entre la fe, el exilio, los recuerdos y la esperanza. La historia en Miami tomó fuerza el 8 de septiembre de 1961, cuando llegó desde Cuba una réplica de la Virgen de la Caridad del Cobre. Ese mismo día, alrededor de 30,000 exiliados cubanos participaron en una multitudinaria celebración en el antiguo estadio Bobby Maduro.  Cinco años después, en 1966, el arzobispo Coleman F. Carroll hizo un llamado a la comunidad cubana para levantar un santuario dedicado a su patrona. Él mismo donó el terreno junto a Biscayne Bay. La construcción fue posible gracias, en gran medida, a las pequeñas aportaciones de aquellos primeros exiliados, muchos de los cuales apenas comenzaban una nueva vida en Estados Unidos. El padre Agustín Román tuvo un papel fundamental en aquella obra.  La primera piedra fue colocada en 1967 y finalmente, el 2 de diciembre de 1973, el santuario fue dedicado. Su arquitectura tiene un significado especial: la forma del edificio representa el manto de la Virgen, mientras sus seis columnas simbolizan las seis provincias tradicionales de Cuba. Incluso bajo el altar se incorporaron tierra, piedras y arena procedentes de diferentes lugares de la isla.  Y quizás sea precisamente su ubicación lo que hace que la experiencia resulte tan especial. Frente a la bahía, el mar parece convertirse en un puente imaginario hacia Cuba. Uno puede llegar hasta aquí como turista, pero es difícil marcharse sin comprender algo de la historia de quienes encontraron en este lugar un refugio espiritual lejos de su tierra. Cada 8 de septiembre, día de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, esa historia vuelve a cobrar vida. Familias enteras se reúnen alrededor de una devoción que ha pasado de abuelos a padres, hijos y nietos. La Ermita no es solamente un monumento construido frente al mar. Es memoria. Es fe. Es Cuba recordada desde Miami. Y mientras la Virgen permanece bajo su gran manto, mirando hacia las mismas aguas que conducen al Caribe, parece recordar a quienes llegan hasta aquí que algunas raíces pueden atravesar fronteras sin desaparecer. Crónicas de Ruta Viajes, cultura y experiencias que vale la pena compartir.
CRÓNICAS DE RUTA
Caminando Fuerte. Carlos y Fidel
9/8/20261 min read


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